lunes, 5 de noviembre de 2018
¿Cristianismo...egocéntrico?
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Romanos 12:2
¡He vuelto! Además he vuelto con un tema algo polémico, para variar, algo para hacernos pensar y dejarnos por lo poco algo más sabios e inteligentes un lunes 5 de Noviembre.
Este es un tema del que he evitado hablar, al menos en redes sociales, por evitar herir sentimientos. Por evitar crear heridas. Pero, tras estar bastante tiempo en silencio... creo que es hora de que diga algo. No para desahogarme. No para hacerte sentir mal. No para avergonzarte. Pero sí para edificarnos.
Como muchos, o la mayoría de los que leyáis esta entrada sabéis, soy protestante. Si estáis aquí por Instagram, también sabrás que voy a hablar sobre las iglesias protestantes en España. Sí, en España, porque no puedo hablar de iglesias de otra parte ya que vivo aquí.
¿Empezamos?
Todos hemos escuchado el daño que ha hecho el cristianismo en nuestra tierra. Es cierto que se ha abusado muchísimo utilizando el nombre de Dios y difícilmente puedo justificar el daño que se ha hecho. Sin embargo, hoy me quiero centrar en un tema que está haciendo el mismo de daño entre muchos creyentes (y no creyentes) - el cristianismo egocéntrico cool. Sí, admito que suena algo raro, pero dejar que os explique: desde hace unos años, estamos experimentando lo que muchos creen que es evangelio y se aleja muchísimo de lo que Jesús hizo en la cruz. Estamos viviendo iglesias llena de jóvenes egocéntricos, que quieren luces, "fama" y éxito, precisamente todo lo contrario de lo que Jesús vino a hacer y enseñar.
Ahora, quieto parao. Sé lo que vas a decir. "pero de que siglo eres, las luces no dicen nada, lo importante es el corazón... blablablabla". Primero he de decir que tengo 20 años, lo segundo, que las luces en sí, NO creo que sean malas. Pero cuando tu reunión del domingo, de los jóvenes, se convierte en un lugar donde TÚ y el que predica, canta, toca, baila la conga, lo que sea, se vuelve el centro... entonces SÍ es malo.
Me entristece ver esto porque aunque podría hablar sobre todo de una iglesia en particular, es algo que se está esparciendo como la pólvora. Y yo me pregunto, ¿dónde quedaron los jóvenes con crítica? Acaso, ¿la única razón y motivación para asistir a tu iglesia es ese 'cristianismo egocéntrico cool' que te anima a ser partícipe de tu iglesia?¿Si quitaras eso de la ecuación querrías seguir yendo a tu iglesia? Y la pregunta que más me duele... ¿Dónde en el camino dejaron de poner a Jesús en el centro de la Iglesia?
Nadie me va a escribir diciéndome que dejaron a Jesús de lado. Quizás nadie se de por aludido en esta entrada, incluso quizás haya muchos de vosotros que no estéis de acuerdo con nada de lo que he dicho.
No voy a dar nombres de iglesias, ni voy a exponer a ninguna iglesia... Pero. Domingo, "x" hora de la mañana. Muchos jóvenes de diferentes iglesias van a "visitar" a una concretamente. Al parecer están cansados de su iglesia porque "nadie hace nada con los jóvenes", porque "no hay apenas jóvenes", Juanito, 20 años, aún en 10 años de asistir a la iglesia y ser salvo no ha invitado a ni un solo amigo a su grupo de jóvenes. En esa iglesia que visitan, saltan, al parecer hay mucha palabra de superación personal que suena bien al oído, no produce mucho cambio, pero es agradable de escuchar sin embargo... aún no ha nombrado a Dios o algún versículo para corroborar todas esas palabras motivacionales. ¿Dónde está Dios en tu iglesia? ¿Escondido detrás de muchas luces y saltitos y máscaras de hipocresía o es lo primero que se ve en la gente, en los jóvenes, en ti?
No sé cuál es tu iglesia. Y honestamente, me es irrelevante.
Creo que lo que más debería de preocuparnos es que haya new believers que crean que eso es la iglesia. Que ir el domingo a saltar y hacer el paripé, quiere decir que tienes una relación buena con Dios y que la iglesia está solo para eso, para pasarlo bien el domingo. ¿Y el resto de la semana? ¿Eres el cambio en tu trabajo? ¿En tu familia? ¿En tu matrimonio? ¿En tu grupo de amigos?
Me entristece ver cómo muchos jóvenes de diferentes iglesias de España, se vuelven el centro y dejan a Jesús de lado. Me entristece ver que cada vez nos volvemos más importantes, y el evangelio cada vez lo es menos. Me entristece pensar que hay jóvenes que en toda España cada semana van a la iglesia para saltar, hacer ruido y volver a sus vidas mediocres de lunes a sábado.
Para terminar... os dejo con la letra de una canción de Natán el Profeta, no podría haberlo dicho mejor:
"Cristiano no es decir de la boca
yo soy cristiano
es caminar, es imitar
a Jesús mi hermano
No es sentirse mas santo
que los demás
ni actuar poco
para hablar demás
cristiano no es decir
que Dios es primero en tu vida
y tu hermano sin ropa
y el estómago sin comida
no es ir a la iglesia
cien veces seguida
cuando tu testimonio
tiene tu familia confundida
esto no es aparencia
tu me excusa
no es la ropa que viste
ni prendas que usa
tu ta muy bien de falda
muy bien de blusa
pero tu lengua esta mas larga
que una montaña rusa
verdad no os engañéis
por su fruto
los conocéreis...
[...] Cristiano
no es cosa sencilla
no es danzar, brincar
y romper cuatro sillas
porque tu puedes hablar en lenguas
y gritar aleluya
y sin amor en el corazón
tu sólo estas haciendo bulla"
jueves, 25 de enero de 2018
CUESTIÓNATE.
Es la primera vez en bastante que me pongo a escribir. Desde muy niña, escribir siempre ha sido mi manera de desahogarme. También ha sido mi manera de plasmar mis pensamientos sobre la sociedad, mi círculo social, Dios, sobre quién soy.
Resulta que llevo una temporada rarilla. Sí, rara. Rara en todos los sentidos. Rara porque me cuestiono en todo y lo cuestiono todo. Me ha pasado antes, claro. Pero no así, no.
Cuestiono mi manera de pensar en las mujeres y hombres. Me cuestiono si al pensar en lo que es la mujer me imagino una ama de casa, fregando y limpiando para su marido y viviendo para sus hijos. Cuestiono si cuando pienso en el hombre me lo imagino fuerte, el que no llora, el que no limpia, no cocina, el que trabaja.
Me gustaría compartir algo muy personal. Tan personal que creo que me arrepentiré de compartirlo porque para muchos, tristemente, por su ignorancia pensarán que es una tontería.
Hace no mucho, empecé a tener una inseguridad y preocupación profunda por algo absurdo. Me preocupaba el no saber cocinar (a ver, además de freír un huevo, hacer arroz pasta y poco más jaja). Sí, como si por ser mujer debiera de tener adherido a mi piel una sartén y saber cocinar con la más fluidez del mundo. Como si por ser mujer debiera de saber qué pega con qué en la cocina porque claro, es mi "hábitat".
La verdad que me he tenido que llevar a un extremo, para darme cuenta de que no tiene la más mínima importancia, porque tengo mucho más valor que solo saber cocinar, porque puedo hablar de política, psicología, ciencia (toda la que tu quieras), dibujar, cantar, tocar el piano y la guitarra - Y eso es lo que le da valor a una persona, su personalidad, su identidad. QUIÉN ES.
Cuestiono mis micromachismos. ¿Por qué me tienen que parecer las flores femeninas si o sí? ¿Por qué no se puede entender que las flores no son para ningún genero en concreto sino para quién le gusten? ¿Por qué me dejo llevar tantas veces por esta sociedad, la cual siempre he detestado y no quiero aceptar? ¿Acaso todos mis intentos por querer cambiar esto son en vano?
¿Qué idea de la iglesia es la que verdaderamente Jesús quiso que se estableciera? ¿He fallado o fallo en cumplirla? ¿Acaso todos mis intentos por querer mostrar su verdadera iglesia son en vano?
¿Por qué la mujer es vista incluso desde muchos ojos de creyentes como inferiores, a caso no se dan cuenta que el evangelio de Jesús fue revelado a dos mujeres? ¿Será que en el fondo preferimos quedarnos en nuestra cómoda silla de machismo?
Y en el fondo, creo que he llegado a la conclusión de que sí, es en vano. Intentar querer cambiar mi manera de pensar con mis propias fuerzas, y forzarme a ser mejor persona con mis fuerzas, es inútil.
Porque sólo el amor transformador de Cristo puede hacerlo, y pensar lo contrario me haría caer en un pozo sin fondo, del cual creería salir sólo con mi orgullo y humanismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)